15 de marzo de 2012

El último monumento.


Levante la mano el que diga yo.

Luz y sonido.
Estela de luz.
Los monumento siempre están dedicados a algo o alguien y su objetivo es significarlo o representarlo, pero los monumentos también representan al estado y por añadidura al gobierno que lo decide, lo impone y lo paga. Esta doble representación no es casualidad y en gran medida suele ser la verdadera intensión. La lectura que la sociedad hace de la Estela de Luz es también doble, por un lado la significación simbólica del bicentenario de la independencia (abstracta y poco clara) y la del gobierno en turno (abyecto en resultados). Hoy día disociar ambas lectura parece casi imposible.

Cuestionado hasta el hartazgo en cuanto a su costo, pertinencia, forma, función, materiales, significado, localización, discurso y legibilidad al tiempo que dejó muy mal parados a funcionarios, instituciones, constructoras, arquitectos y jurados expertos. El monumento al bicentenario, la estela de luz, la paleta mimi, la suavicrema, la lápida o como sea el apodo de este mes, será o debería ser el último monumento de gran escala que se construirá en el país.

Luz y fuerza del centro.
Estela de Luz

¿Que candidato, gobernador, presidente municipal, artista, escultor, arquitecto, urbanista o ciudadano bien intencionado está pensando en erigir un nuevo monumento de gran escala?; ¿quién estaría dispuesto a correr el riesgo político o profesional de hacer un monumento “bueno, bonito y barato” que si sea abrazado por la sociedad y por los medios?.  Parece que nadie y en todo caso nadie se atrevería hoy a decirlo.

No hay tema para un nuevo monumento, no parece existir pretexto alguno que resulte válido, probablemente lo único que puede ser aceptado -no sin serios y amplios cuestionamientos de parte de la clase gobernante y las buenas conciencias nacionales- sería la construcción de un monumento, memorial o un mausoleo a las víctimas de “la guerra contra el narco”; pero política y presupuestalmente se ve muy complicado que esto pueda solucionarse en buena forma.

Parece que la Estela de Luz es el monumento al fin de los monumentos, el modelo de representación y justificación del estado mediante estos elementos urbanos esta totalmente agotado y resulta tan anacrónico en términos urbanos, sociales y políticos como erigir la representación en bronce del gobernante en turno.

Monumento a Vicente Fox.
Boca del Río Veracruz, Mex.
Foto: La Jornada.




















Derribamiento monumental.
Monumento a Vicente Fox.
Foto: Foxilandiablogspot.

26 de enero de 2012

Breve histeria de la Estela de Luz


Artículo publicado en el diario 24 Horas.

http://www.24-horas.mx/

Mamá, soy paquito.

La idealización

México es un país de monumentos, en todas las localidades urbanas se cuenta al menos uno, se encuentran por todos lados. Sin duda Juárez es el que más representaciones tiene a nivel nacional seguido de Morelos y después todos los demás, incluyendo a Fidel Velázquez y Carlos Hank. A estos monumentos tenemos que sumar los de orden “abstracto”, en este caso la variedad es amplia: la madre, el libro de texto gratuito, la expropiación petrolera, el drenaje profundo, el agua potable, el IMSS, la Revolución, la Independencia y demás abstracciones patrias. La tentación de erigir un monumento para los festejos del bicentenario era muy grande y no pudieron resistirla, lo que no midieron fue el riesgo y de ahí las cuentas por pagar.

La cita
En principio alguien decidió que el monumento debería ser un arco y ese fue el primer error (si consideramos la idea misma del monumento como un acierto), pero ello condicionaba el desarrollo formal de la idea y finalmente se decidió que mejor fuera “tema libre”. El día 15 de abril del 2009 se dieron a conocer los resultados del concurso y con ello se desataron las envidias entre un gremio arquitectónico que se percibe como autárquico y que pocas veces se ha distinguido por lo contrario.

Al día siguiente se anunció el proyecto ganador, mismo que deparaba varias sorpresas: la primera fue que el proyecto no era un arco, la segunda que el ganador no fue un famoso arquitecto (con el perdón de los citados) encabezados por Cesar Pérez y Martín Gutiérrez, la tercera sorpresa fue que uno de los arquitectos concursantes -Michel Rojkind y su socio Arturo Ortiz- se burlaron del concurso al "participar para perder" con una propuesta sumamente crítica y altamente cínica, en la que se planteaba un dantesco conjunto de 5 mil viviendas de interés social sobre el Paseo de la Reforma. La apuesta era abrir un debate sobre la pertinencia del proyecto, pero por desgracia el debate apenas duró dos días.

En días posteriores se desató otra polémica encabezada por Ramírez Vásquez y Fernando Romero, en la que argumentaban que se debía descalificar al proyecto ganador por no haber cumplido con las reglas de la convocatoria al diseñar algo que no fuera un arco. Lo más interesante de esto es que la propuesta de Ramírez y Romero no era propiamente arco sino un aro, por lo que la puntillosa argumentación descalificatoria no soportaba un simple análisis geométrico. En todo caso la pataleta fue en vano.

Su interes (social) de 54 m2.
Propuesta de Rojkind y Ortiz

Anillo de compromiso, que la suerte no quiso.
Propuesta R. Vázquez y F. Romero
El enamoramiento
En realidad el análisis y la crítica al proyecto desde una perspectiva formal o constructiva fue prácticamente nula, el silencio parecía una aceptación y un reconocimiento al ya para entonces auto encumbrado Cesar Pérez Becerril.

A mediados del año 2009 no se veía nada de lo que se dijo sería “el eje central de las celebraciones”, a partir de ese momento se comenzó a preguntar a los responsables el estatus de la situación y desde entonces prácticamente nadie declaró nada medianamente satisfactorio. José Manuel Villalpando prometió “dos momentos inaugurales para la obra: a las 00:00 horas del 16 de septiembre se declarará inaugurada la Estela de Luz; la plaza que le rodea hasta el 20 de noviembre”, un mes después se veía obligado a declarar sin embargo, hubo complejidades técnicas que atender. Evidentemente, a lo que yo pueda opinar, se impone la parte técnica de la constructora, que requiere ciertos espacios y movimientos para poder avanzar primero una cosa y luego la otra. Así de sencillo". Al tiempo, el Arq. Martín Gutiérrez Guzmán, cuando aún participaba en el proyecto, declaraba: "Las presiones a las que se ha sometido el equipo son muchas. En lugar de ganar un premio, parece que ganamos un castigo".

Un mes después la confianza de los responsables llegó a su máximo histórico: "La crítica no me afecta", aseguraba un sonriente Villalpando quien se curaba en salud mientras se envolvía en la bandera y afirmaba "La crítica, la envidia es algo muy hispánico, muy mexicano". El tema presupuestal comenzaba a subir de tono y ya en un delirio declaratorio que le costaría el puesto, Villalpando atajaba con soltura: "se trata de conmemorar a México. Este recurso es poco en realidad frente a los muchos millones de pesos que hay en el presupuesto nacional, se trata de hacer esto inolvidable" y en su caso lo fue.

El Susodicho
Foto tomada de proceso.com.mx
























La realidad y el compromiso
Un año después, en agosto del 2010, el Presidente daba la noticia: “la Estela de Luz no estará lista para el 15 de septiembre, según lo planeado, sino hasta el último tercio de 2011." Ante estas palabras, el secretario Lujambio, nuevo responsable, buscó matizar, relativizar e infundir confianza: “Un año más o un año menos, es un dato irrelevante”, y no contento con quitarse la presión, también nos dijo el por qué: "Esta es la pieza con la que los mexicanos queremos celebrar los 200 años de nuestra historia y estamos pensándola para 200 años. [...] Si la pieza se acaba de construir en el año 2011, créanme que nadie pensará que estamos ante un dato relevante". "¿Caro?", preguntó sonriente "Yo diría que necesario, justificado por su propia belleza". Lo que nos revela que para él la belleza tiene su precio y que el Estado está dispuesto a pagarla. Todo este carrusel declaratorio lo hizo acompañado de un sonriente Pérez Becerril quien mientras festejaba las declaraciones del Secretario afirmaba que el monumento sería “de extraordinaria esbeltez, singular encanto y complejidad en su construcción” y dejando claro que “se trata de una obra de arte de inigualable belleza y no de un edificio común. La Estela de luz es una pieza única de la arquitectura mundial, es una obra sin precedentes, como obra de arte y como pieza de ingeniería”.

El rompimiento
El nuevo responsable se tomó muy en serio su papel y comenzó a cortar cabezas, incluida la del arquitecto Becerril. Éste se lanzó a la palestra mediática para explicar su desamor con el Estado y ante la pregunta de si volvería a participar en el concurso para diseñar un Monumento del Bicentenario, la respuesta del arquitecto fue con mayúsculas: "NO". A partir de entonces las acusaciones se pusieron rudas y las justificaciones técnicas. Becerril aseguraba: “me han presionado de distintas formas para que no hable ante los medios ni denuncie la corrupción existente", "se han priorizado los intereses económicos, personales y de terceros en contra de los intereses del País": Buscando además advertirnos que la otrora grandiosidad del proyecto "se ha distorsionado y se está haciendo un pequeño monstruo de lo que podía haber sido un monumento muy digno".

Ante esto, Lujambio saltó furioso frente a los medios para decirse sorprendido por las palabras del arquitecto y asegurar que desde su posición, éste mentía sin cesar. Acto seguido, el Secretario comenzaba a darnos luz sobre las verdaderas razones del diferendo amoroso: “el arquitecto quería ser el director arquitectónico de la obra después de cobrar 18 millones de pesos y por ejemplo nunca nos resolvió el sistema de sujeción del cuarzo”, aclarando eso sí, que él entendía que el arquitecto quería algo muy estético pues “son artistas”, pero que “los ingenieros le dicen en repetidas ocasiones, entre otras cosas, que el cablerío no puede ir oculto y que el arquitecto nomás no entiende” y que por tanto él se había visto obligado a tomar decisiones al respecto.

No la toques Jelipe que esta caliente.

La descendencia
A partir de entonces la obra comenzó a hacerse visible sobre el Paseo de la Reforma y, como buen despechado, el arquitecto Becerril guardó silencios, corajes, rencores y un amplio conjunto de malos recuerdos mientras que los co-autores, otrora desconocidos, regresaron con paterna alegría a supervisar el crecimiento de su hijo predilecto. Para entonces lo único que se escuchaba era el rumor de la expectativa y uno que otro reclamo del arquitecto Becerril, quien recurrió a un diputado del incuestionable PVEM para denunciar actos de corrupción. Finalmente nos decían que la Estela de Luz se encontraba prácticamente terminada aunque a simple vista no lo pareciera. Curiosamente nunca se difundió una imagen clara y precisa de cómo se vería el monumento terminado ni como se integraría al espacio urbano, es decir nunca se tuvo una imagen objetivo a la cual referirse.

El anunciado día de fiesta llegó, pero se adelantó para evitar suspicacias y una que otra manifestación popular. El evento fue deslucido y sin brillo emocional. A los pies de la Estela toda una orquesta sinfónica y un amplio coro, un discurso presidencial justificatorio de la idea del monumento y en el que se nombró a los miembros del jurado y se dejó huérfano al proyecto, palabras que fueron a dar directo al lugar común y que nos hicieron pensar que el discurso de un presidente municipal develando un busto en la plaza del pueblo hubiera sido mucho más emotivo; una niña que lanza una paloma de plástico inflada con helio que con suerte se elevó; un poema sobre la luz que a nadie conmovió; un DJ para parecer “modernos”; un grupo de niños que acompañaron al presidente en su desconcierto al tocar la Estela sin que nada relevante sucediera y finalmente un “show” de pirotécnico artificio para recordar que estábamos ahí para festejar.


DJ Cuarzo

El pago de la pensión.
Más que símbolo del bicentenario la opinión pública lo interpreta como un símbolo del sexenio y probablemente con esa percepción se quede. Pero hasta ahora la crítica sobre el monumento, sobre el hito, sobre el proyecto mismo ha sido mínima en cantidad y calidad. Ponerle apodos, cuestionar el desmedido costo y buscar culpables, así como decretar que es un monumento a los 60 mil muertos o a la corrupción, son críticas validas para un gobierno y/o un partido en el poder, pero no para el proyecto mismo.

El monumento al Bicentenario de la Independencia está ahí, y no debemos olvidar que está inconcluso y que se debe consumar el proyecto original ejecutando la plaza pública que se proyectó como parte integral del mismo (aunque no veo quien se atreva a invertir más recursos públicos en ello). Entonces, más allá del desahogo a la frustración sexenal y al dolor de los muertos, habrá que evaluarlo seriamente desde la perspectiva urbana, la formal, la social y la simbólica y entonces reflexionar sobre si este tipo de elementos urbanos con todo y su carga simbólica siguen siendo válidos para la ciudad contemporánea. No tenemos muchas más opciones y como siempre en estos temas, el tiempo se encargará del resto.

Numeralia mística

15 de diciembre de 2011

El lujo de América


Es tan rara, tan sublime y tan hermosa...

Iluminada

Por incurrir irregularidades irregulares en la planeación y contratación para la construcción de Estelita la de Luz, la Secretaría de la Función Pública (SFP) destituyó e inhabilitó por 12 años en cargos del gobierno federal, al ex director general de la paraestatal III Servicios, Agustín Castro Benítez.
En un arranque de justicia y para demostrar que el brasero jala parejo la función pública se llevó de corbata a Ricardo Morales Jaramillo y Rubén Enrique Arenal Alonso, ex gerentes de administración y finanzas, y jurídico, respectivamente. Para no dejar y engrosar el expediente, también cargó con Juan Alberto Bravo Hernández, ex asesor técnico administrativo, por incurrir en gravísimos presuntos delitos los cuales son tipificados como: abuso de autoridad, ejercicio indebido del servicio público, usurpación de funciones, uso de siglas sin derecho y de sellos sin derecho.

Se informa al pueblo de México que de las tres auditorías practicadas a la Estela de Luz (ella tan grandota y tan bonita), se desprende que la empresa III Servicios adjudicó y formalizó el contrato de construcción sin que el proyecto ejecutivo estuviera completo, y se avaló de manera improcedente la contratación de la empresa Gutsa, actualmente amparada. En resumen se impuso el cochupo sobre el bienestar simbólico de la patria.
Con el último tramo nos vamos
Ya entrados en gastos Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (¿Remember a un tal Villalpando?) aceptó el proyecto arquitectónico ejecutivo aun cuando estaba incompleto y además autorizó el pago (raspando al místico Arq. Cesar Pérez quien no encontró cabalística alguna en los números escritos en el cheque). A su vez, el director del proyecto ejecutivo del monumento omitió presentar los informes estipulados en el contrato y no dio seguimiento a la obra ni efectuó la supervisión necesaria.
Otras irregularidades reportadas son: falta de maquinaria y equipo para la ejecución de los trabajos (ni nombrar la falta de mística patria que antecede a este tipo de obras, pero que seguramente no esta estipulada como delito en la legislación correspondiente); el residente de obra incumplió con el control necesario (suponemos que el “incumplimiento de control” es consecuencia de los fervores patrios de los acusados); y hubo un cálculo incorrecto en la aplicación de penas convencionales en estimaciones a la empresa encargada de la supervisión de la obra (derivado, queremos pensar, de las emociones patrias en la ejecución y premura por ejecutar el monumento ante la sentida demanda de chicos y grandes).
Ya es mas alta que la Torre Mayor, dicen.
Como las mas linda rosa de un vergel, que me muera si al verla yo no tiemblo, oh que preciosa mujer.
Elaborar la lista de invitados para la magna inauguración debe estar resultando mas difícil que una boda de segundas nupcias. Estaremos pendientes al buzón a ver si nos entregan una. En todo caso para la esperada inauguración (se dice será el día 31 de diciembre) Estelita llegará con la tranquilidad de que “se ha hecho justicia” con quienes provocaron su retraso.
Casi listos.



Calienta muy poquito.



Solisombra


5 de diciembre de 2011

Ni sensible ni capaz



Le faltan horas al día para seguirnos queriendo,
apenas fue medio día y ya nos está amaneciendo...



La navidad se acerca y el letargado regalo bicentenario aun no está listo. “A marchas forzadas” dicen algunos, “al 90% de avance” dirán otros, “ya merito” argumentarán aquellos con fe patria, "no terminarán nunca" afirmarán los ya clásicos detractores de los símbolos sexenales. Al tiempo algunos lo ven con recelo, otros lo señalan con cierto asombro pero todos parecen lamerse los bigotes por una u otra razón.


Con recelo


Señalando firmemente los errores

El ya extrañado declarante reaparece en escena, Reforma da luz a su palabras y básicamente nos indica que la estela está mal hecha pues no siguieron el instructivo de armado. "La Estela de Luz tiene en su estructura la marca de su caótico proceso de construcción" nos dice el lapidario Arq. Cesar Pérez  que en otras palabras no hace ver  que el monumento en el pecado lleva la penitencia. Para justificar estas palabras puntualiza: "Están colocando el cuarzo de una manera tan terrible que el resultado tiene apariencia de parches".

"Desconozco quién lo decidió, pero creo que no tienen la sensibilidad ni la capacidad para hacerlo" y nuevamente nos explica que de su parte todo bien: "A partir de la solicitud que nos hizo la empresa de aceptar un cuarzo con vetas trabajamos en la selección de cada placa y en el mapeo por computadora", explica el arquitecto. "El resultado fue un acomodo que daba la apariencia de raíces de un árbol". Lo que no explica es como seleccionaron 1,704 placas para formar con las vetas las citadas raíces, asunto por demás simbólico (junto con el grosor de los tubos y su afición por la numerología) que hasta ahora se nos revela. Es de pensarse que no lo explica pues de hacerlo explicaría las verdaderas razones del atraso de la obra.

Ante la pregunta de si existe alguna manera de solucionar el "detalle de las manchas", Pérez Becerril responde (imagino que ufano), "se podría detener y volver a poner como se debe" dejando claro al periodista que la pregunta debió haber sido: ¿Por que razón no detienen todo y lo vuelven a poner como se debe, es decir, como usted dijo?.


Subale


Ya es tubo.



Como raíces de árbol.

El tamaño no importa, solo impresiona.


Pérez Becerril dice que es una pena lo que pasó con su proyecto. "La Estela va ser impresionante, pero sólo por su tamaño", asumiendo que si dejamos de lado el tamaño la decepción del espectador será enorme al no encontrar vetas que simulen raíces ("!mira mamá, los cuarzos del arco del bicentenario están mal colocados!, así es mijito, es una verguenza, !a lueguito se nota la falta de supervisión arquitectónica!"), o que el grosor de los tubos no coincida con los años de 1810 y 1910 ("Oye gordo, como que al monumento le falta cierto simbolismo ¿no crees?, claro que si chaparrita, yo creo que por eso las micros ya no hacen parada sobre Reforma para llegar al metro) o por la diversidad de tonalidades del cuarzo (siéntese aquí mi chula, cuente usted cuantas tonalidades de cuarzo brasileño pusieron los italianos y ese es el número de hijos que le voy a hacer si se casa conmigo, verdá de dios).



Pero ma allá del implacable juicio popular el director de la obra, el Ing. López insiste en que hay "incongruencias" en los señalamientos del Arq. Pérez y lo reta a responder: "Primero, el arquitecto acusó que su material era blanco completamente y que nosotros estábamos metiendo material veteado, ¿cómo ahora sale a decir que él ya tenía una composición de veta?, ¿tenía o no tenía veta?".

El Ing. López explica con implacables argumentos geológicos la diferencia de colores, "porque el mineral no es uniforme". Explicó que el material cambia y arroja distintas tonalidades y hubiera sido imposible lograr las mismas. De haberlo hecho (lo imposible), se hubiera desperdiciado mucho cuarzo y el costo hubiera sido insostenible (y seguramente también insoportable).

De acuerdo con el funcionario, la colocación de las placas se está realizando con la aprobación de dos coautores del monumento: Martín Gutiérrez y Rubén Peña, ex colaboradores de Pérez Becerril, a quienes el Arq. Pérez calificó indirectamente como "insensibles e incapaces" sin especificar quien era quien.

Finalmente el Ing. Pérez aclaró que " si no se llamó a participar al arquitecto titular fue porque incumplió al entregar un proyecto ejecutivo bajo términos "irrealizables", por lo cual hubo que hacerle modificaciones que postergaron su conclusión y aumentaron su costo.




Leyenda en el sitio.


La Punta
Para el 5 de diciembre esto parece no tener fin y si lo tiene, todo indica que será inconcluso. Una imagen vale mas que mil discursos y una rola anticipa todas las celebraciones, de hecho sería grandioso lo invitaran al festejo para darle el brillo que amerita la situación.



Besame así despacito y alarguemos el destino,
pues este amor tan bonito que se nos dio en el camino..

15 de noviembre de 2011

Creciendo como el orgullo

Antes de conocerte te adivine, llegaste en el momento en que te esperaba, no hubo sorpresa alguna cuando te hallé…


El silencio facilita la edificación de la Estela de Luz, al menos así lo parece. La estructura se levanta con rapidez y eficacia, las muy mentadas placas de cuarzo hacen su geométrica aparición dejando ver sus "deferencias" y en general la expectativa crece a la par que la obra. Los transeúntes -también conocidos como “la gente de a pie”-  que deambulan por el cruce de Lieja y Reforma miran la obra con curiosidad y extrañeza; uno de ellos pregunta a quien opera el teodolito: “oiga que van a construir ahí”, el del teodolito levanta con extrañeza su mirada hacia el monumento y contesta ufano de su desconocimiento, “no se”. Lo que si e sabe es que  el monumento cumple con una de las principales premisas de cualquier monumento que se respete: hace que la gente mire hacia arriba. Todos.

Ahí va.

Mas para arriba.

Pese a todo lo dicho y lo poco hecho, el asunto sigue su tortuoso encumbramiento hacia la promesa tardía pero cumplida y el monumento al bicentenario se “yergue imponente” sobre la otrora banqueta que en su momento inicial marcaba el inicio del Paseo de Emperador. No solo al Estela sigue su marcha, las demandas por derecho de autor siguen su curso, las investigaciones presupuestarias también (queremos pensar pues los del PVEM siempre van por mas), el amigo Lujambio “se bajó de la contienda presidencial” y al día de hoy convalece en el hospital por una “severa insuficiencia renal” consecuencia de tremendo cáncer, condición pero que sin duda le impiden supervisar personalmente los avances; como buen enamorado el Arq. Pérez Becerril guarda silencio, corajes, rencores y un amplio conjunto de malos recuerdos mientras que los autores otrora desconocidos regresan con paterna alegría a supervisar el crecimiento de su hijo predilecto, no sin dejar de asegurar que este crecerá fuerte y guapo tal y como lo planearon en su concepción al tiempo en que se imaginan a si mismos presentes, orgullosos y elegantes el día de su graduación. Salud pues.

Brillositos 
¿Que me ves?.
No por complotistas o negativos, pero ante los antecedentes nacionales y particulares, no se debe cantar victoria ni poner a enfriar la sidra (quien sabe si alcanzará el presupuesto para el Champagne) hasta que termine la obra e incluso tiempo después. A estas alturas a quien no extrañaría saber de fallas en la cimentación, problemas eléctricos, clausuras de obra, quejas vecinales, hundimientos, rayos y centellas fulminantes (que anunciaban los ingenieros del Instituto de Ingeniería de la UNAM), huelga de trabajadores, autos impactados en la obra, “tomas” populares, plantones de ejidatarios reclamando la propiedad de esas tierras, actos vandálicos, caída de helicópteros o jets, incendios, modificaciones al proyecto, aparición de cadáveres de “delincuentes que peleaban la plaza” o simplemente de algún imprevisto. Nunca se sabe.


Conected. 
Encuentre las diferencias de clase.

Seamos pacientes, la construcción de la patria y particularmente de sus símbolos, no se hace en un día. Permitamos a nuestros líderes que nos den luz, que marquen el paso y abran la brecha que fincará el camino hacia la emancipación y orgullo nacional al grito de “va mi puesto en prenda, voy por el”.

Que no se mueva


¿Y a ti para que te gusta?.

Aquí un breve pero certero video de como un típico representante del pueblo de México entiende su relación con Estelita, la de la Luz. 



Con Luz.

23 de julio de 2011

Divos bicentenarios


Cualquiera la riega
El divo de Juárez









(El presente texto no incluye más imágenes dada la imposibilidad temática de lograrlo)

No me vuelvo a enamorar, totalmente para que…

Si hoy se lanzara el concurso para diseñar un Monumento del Bicentenario, ¿volvería a participar? La respuesta del arquitecto César Pérez Becerril, “autor” de la Estela de Luz, es con mayúsculas: "NO".

Con esta lapidaria frase de desamor el Arq. Becerril, uno de los tres autores de la Estela de Luz, regresa triunfal al estrellato mediático pero muy a su pesar no en la forma en que esperaba, pues presumiblemente su próxima aparición hubiera sido cortando el listón inaugural flanqueado por Calderón y el amigo Lujambio y, posteriormente, ¿por qué no?, recibiendo algún importante premio de arquitectura en Italia o Brasil.

Desde hace un mes los medios deciden retomar el caso de Estelita, la de la luz; particularmente Reforma y posteriormente Televisa, !faltaba más! (en realidad falta Proceso). Los principales argumentos temáticos siguen siendo los mismos y los machacan acertadamente para generar audiencia: se duplicó el costo del proyecto, el cuarzo y el aluminio son extranjerizantes, el triste hecho de que aun no se ve nada construido y sobre todo que ni para cuando podrá quedar listo el ya muy mentado monumento.

El Arq. Becerril decide (¿o lo azuzan?) a brincar a la palestra mediática pero ya muy traqueteado por el golpeteo interno y externo del cual no supo escapar, mismo que, siendo estrictos y viviendo en otro país, no tendría por que recibir.

Los cuestionamientos de los “expertos” van mas allá de los evidentes, ahora se debate la cuestión estructural y la calidad de una obra que no se ha construido, detalles que la opinión pública avezada solo puede atribuir al arquitecto. El Arq. Becerril se defiende argumentando que “en el contrato del proveedor de cuarzo se estableció garantizar la resistencia térmica, la flexión por fatiga, la adhesión entre los materiales y el intemperismo”, dejando también claro que en su propio contrato no le aseguraban una garantía por la resistencia mediática, ni por la flexión por fatiga, ni a la adhesión política y que por el contrario lo dejarían al intemperismo de la opinión pública.

Cuando a Becerril se le pregunta sobre si la Estela va a inaugurarse este año, afirma: "desconozco el Programa de Ejecución de Obra", lo que se podría traducir con el ya clásico “lo que el Arquitecto quiso decir es que lo corrieron del proyecto, no tiene idea de qué diablos está pasando y por tanto empieza a tratar de desligarse del mismo para no asumir responsabilidades que no le competen”. Y de ahí pa´l real.

Negando una entrevista en persona para el diario Reforma, este medio asegura le volvió a enviar por correo otras preguntas: “¿Quién decidió que usted no estuviera al tanto de la Ejecución de Obra?, ¿Qué le parece la propuesta de que el Monumento se cancele?, ¿Quién es el responsable de los fallos que obligaron a recurrir a empresas extranjeras y a posponer el monumento?. Si hoy se volviera a lanzar una convocatoria para diseñar el Monumento del Bicentenario, ¿volvería a concursar?” el Arq. Becerril sólo respondió a la última pregunta con un rotuno y mayúsculo “NO”. Arrepentimiento absoluto, no llora, nomás se acuerda.

…si la primera vez que entregué mi corazón, me equivoqué…

En la misma entrevista Becerril reniega de su pensamiento mágico y se pone técnico al negar que hubiera decidido emplear en la Estela de Luz tubos de 81 centímetros de diámetro, primero, y luego de 91, para hacer referencia a la Independencia y la Revolución mexicanas, como acusó el investigador emérito de la UNAM Neftalí Rodríguez. "Las dimensiones fueron definidas exclusivamente por razones técnicas. Se estudiaron muchas alternativas, algunas incluso con dimensiones, calibres y con distancias diferentes entre los tubos; influyendo al final los resultados del estudio del túnel de viento, siendo éstos requerimientos los que determinaron el proyecto definitivo".

Y ante la advertencia de estos ingenieros de que a Estelita la partiría un rayo, Pérez Becerril afirmó que el monumento contará con un sistema de protección atmosférica, "por medio de un pararrayos ionizante" y que "el diseño y estudios que se realizaron fueron los requeridos por las normativas vigentes del sistema de protección mexicana (NMX J549-ANCE), española (UNE 21-186 y francesas (NFC 17-102)", aclaración que sin duda nos deja a todos mucho mas tranquilos ante esta terrible y poética eventualidad.

Después de realizar su defensa técnica, ya echado para adelante y con el corazón roto entre las manos, el día 12 de julio comienza a despotricar fuertemente contra el responsable de la ejecución del proyecto al asegurar que el amigo Lujambio, director de obra, titular de la SEP y aspirante a candidato a si mismo, lo ha presionado en repetidas ocasiones para que no revele la corrupción que hay en la construcción del monumento del Bicentenario aseverando que "me han presionado de distintas formas para que no hable ante los medios ni denuncie la corrupción existente", se lee en una carta fechada el 15 de junio de 2011 y dirigida al diputado Pablo Escudero, presidente de la Comisión de la Función Pública del Congreso.
"Han emprendido una campaña para desacreditar mi proyecto y así culparme y justificar las irregularidades y corrupción que permearon desde el primer día", afirma en el documento. "Es falso que yo pedí que el abastecimiento y laminado de los paneles de cuarzo y la fabricación y transformación de acero se realizara en Brasil e Italia. Ésta fue una decisión de Gutsa, III Servicios y la SEP". Dejando claro que las decisiones no las toma el sino otros y que en realidad no está dirigiendo “su propia obra”.
Con estas palabras que al igual que el acero utilizado para la estela son de grueso calibre, no solo revela casos de corrupción, sino que el mismísimo secretario está enterado de ello, que lo encubre y por tanto es beneficiario de estas triquiñuelas. Pero tampoco nos dice el arquitecto en que consistieron estos actos contrarios a las arcas de la nación, pues argumenta que toda la verdad y nada más que la verdad se encuentra en un expediente que planea entregar a la Auditoría Superior de la Federación mediante el diputado de casual apellido Escudero y Morales (el que da moras) y que pertenece al PVEM, partido político que siempre se ha distinguido por encabezar las causas más nobles de la nación, entre las que inevitablemente destacan la corrupción y el cochupo.
… por que esta decepción, me ha dejado un mal sabor, me ha quitado el valor de volverme a enamorar…

Pasada la etapa del periodicazo, el Arq. Becerril se lanza a la pantalla grande con el afán de llegar hasta nuestros hogares para denunciar ante el auditorio y revelar a la opinión pública las causas de su desamor y su verdadero dolor. Por primera vez otorga una entrevista en persona en la que después de hacer un recuento de lo que parecía una bonita relación, nos revela que "se han priorizado los intereses económicos, personales y de terceros en contra de los intereses del País". También afirma que la otrora grandiosidad del proyecto "se ha distorsionado y se está haciendo un pequeño monstruo de lo que podía haber sido un monumento muy digno". Con estos calificativos resulta muy difícil no imaginar una estela de luz que cobra vida y como Godzila avanza sobre reforma destruyendo todo a su paso, lo que sin duda es muy poco digno y afecta definitivamente los intereses del País, mismos que el representa desde la trinchera de la humildad creativa.

Pero inmediatamente el arquitecto nos regresa (curiosamente) a la realidad al afirmar que los acusados "violaron el concurso, cambiaron especificaciones de ciertos elementos, entre ellas el tonelaje del acero" así como el hecho de que el ya famoso cuarzo "que nosotros especificamos es de primera, (el que está llegando) por la gente que lo vio, no es ni de quinta ni de sexta", con lo que tampoco nos aclara si este es de cuarta o de séptima.

Con la seguridad que implica el salir en la tele y ser visto por millones de televidentes, Becerril también asevera que al monumento "le están quitando cosas, retirando la calidad. Estoy enterado de que el cuarzo se va a poner como venga, entonces hay cuarzo que son manchas negras y van a ir parches y parches. O las instalaciones eléctricas: cada una de las placas estaba controlada y se cancelaron todas las instalaciones ocultas y van a pasar como si fuera un tendedero, todas la instalaciones por afuera, se van a ver los cables". Esta última situación que sin duda  le otorgará un matiz y un carácter mas idiosincrático al monumento para compensar lo extranjerizante de la hechura.

Enseguida y con el rencor propio de su situación amorosa acusa a un asesor de Lujambio, quien cual suegra despechada le habría espetado: "El arquitecto es libre de decir lo que quiera, pero si habla, todo el poder del Gobierno va a caer sobre él", lo que más que una acusación pareciera una profecía próxima a cumplirse. Pero como suele suceder, desde las mismas esferas del poder (que será canijo pero no ingrato), le ofrecieron lo que en el argot empresarial se denomina su “Golden Parachute” al afirmar que, a través de un supuesto asesor de nombre José Miguel González, el amigo Lujambio le ofreció un puesto en la SEP para quedarse callado y de paso dejar las cosas bien claritas. "(El asesor) me dijo: 'nadie quiere tu participación, pero te puedo ofrecer un trabajo aquí en la SEP, ahí hay escritorios, puedes dejar de rentar tu oficina. No tenemos puestos, pero yo ya vería cómo conseguir que te paguen'", dijo Pérez Becerril quien al terminar el comentario cerró con un “y bueno, ya saben cual fue mi respuesta”.

Ya entrados en gastos el Arq. Becerril se quita el tiempo de encima y nos asegura que el toma chocolate y paga por que es buen jugador al sostener que “había todas las condiciones para terminarla en septiembre de 2010, como había sido planeado, pero que hubo retraso en los pagos a los proveedores”; "les demuestro que tengo mis actas de prueba de que entregué mi proyecto a tiempo, tengo mi proyecto, que es de más 338 planos, totalmente dictaminados, ¿pero si quieren saber cuáles son las razones, pero, aquí tengo cartas de diferentes proveedores en las que indican que ellos están listos para terminar la obra de acuerdo al programa con Gutsa, pero lo único que están esperando es que les firmen el contrato y que les paguen". "Nos damos cuenta de que el dinero no estaba en la obra", afirmó Becerril sin aclarar del todo a donde fue a parar el recurso.

… ya jamás tropezaré, en nadie me fijaré, no me vuelvo a enamorar….

Ante el tamaño de las declaraciones, el amigo Lujambio ni tardo ni perezoso y aprovechando no solo el derecho de réplica sino también todo el poder del estado (que para eso está), se presenta al día siguiente a la misma hora en el mismo canal y frente a la misma audiencia para negarlo todo y decirse sorprendido de las declaraciones del arquitecto pues nomás no entiende el por que de tanta alharaca.

El secretario llega bien armado y muestra al respetable fotos, documentos y oficios en los que se asegura que de todo estaba enterado Becerril y reafirma lo dicho meses atrás, que el costo se incrementó por las necesidades de la cimentación de la obra, lo que resultaba necesario para “asegurar la seguridad de la gente”.

También se lava en tiempo y asegura que cuando el toma la responsabilidad del proyecto “detecta ineficacia y confusión estratégica”, por lo cual se toma la libertad de hablar con el director de PEMEX para pedir la renuncia del director de la empresa constructora y por supuesto se la conceden. Al mismo tiempo se pregunta el por que después de un año “el Sr. Arquitecto” no había denunciado nada de lo que hasta ahora ha dicho y asevera que “una y otra vez miente el arquitecto”. Para estas alturas de la entrevista el amigo Lujambio se encuentra visiblemente prendido y molesto, tanto que recuerda a quien al recoger su coche en el taller, no entiende porque sigue la falla mecánica si el ya pagó una lana.

Después nos comienza dar luz sobre las verdaderas razones del diferendo amoroso, “el arquitecto quería ser el director arquitectónico de la obra después de cobrar 18 millones de pesos y por ejemplo nunca nos resolvió el sistema de sujeción del cuarzo”, aclarando eso si, que el entiende que el arquitecto quiere algo muy estético pues “son artistas”, pero que “los ingenieros le dicen en repetidas ocasiones, entre otras cosas, que el cablerío no puede ir oculto y que el arquitecto nomás no entiende” y que por tanto él ha tenido que tomar decisiones al respecto. Como en toda historia de amor se conjuga la necedad y el cochino dinero.

Cuando el entrevistador pregunta al entrevistado si ante todo este sospechosísimo vale la pena continuar con un proyecto para conmemorar algo que ya pasó, el Sr. Secretario afirma que “en primera instancia la estela de luz tiene que ser un monumento a la transparencia y por ello se han hecho seis auditorias” y después remata afirmando su característico buen gusto que la “estela es hermosa y por tanto compleja, muy hermosa”. Para entonces es más que claro que Lujambio quiere acabar la obra en el otro ya gran clásico de “haiga sido como haiga sido” y ve al Arq. Becerril como un obstáculo para ello. Sorprende la visión y postura de director de proyecto que alcanza el Sr. Secretario.

Antes de finalizar la entrevista y ante la pregunta si es cierto que le ofreció chamba en la SEP responde que sí, “pero de asesor y opinador” pero no la dirección arquitectónica”, afirmando que lo que él quiere es terminar la relación con “este arquitecto” y agrega solito que aquella acusación de que si Becerril continuaba opinando le caería el “peso del gobiernio”, el secretario se pregunta ufano “¿cúal peso del gobierno?”.

Para finalizar se le pregunta si sigue con sus aspiraciones presidenciales y responde con la misma seguridad y el aplomo de hombre de verdad que lo caracteriza con un rotundo SI.

Vamos al Noa Noa, este es un lugar de ambiente donde todo es diferente…

Todo el asunto es un desastre desde el día dos (el día uno se anunció el concurso y se lanzaron fuegos artificiales exitosamente) y sigue la mata dando. Reforma y Televisa se regodean en el asunto, el “Sr. Arquitecto” ya tronó y vive intensamente el desamor y el infortunio de su prometedora relación con el poder y además le arrebataron a su hija Estelita, su consentida, la niña de sus aspiraciones, la que le permitiría alcanzar la fama y el poder que su ego le demanda y que le obligó a desconocer a los otros padres del proyecto pues padre solo hay uno, de lo contrario es pecado.

Al amigo Lujambio le incomoda mucho este vericueto pues se le cuestiona su capacidad para hacer algo “hermoso” por primera vez en su vida y ante ello, temeroso, piensa que entonces la ciudadanía toda se comenzará a cuestionar si la cimentación de cincuenta metros de profundidad que incrementó el costo de la obra y retrasó su inauguración, realmente no está hecha para sepultar sus aspiraciones presidenciales.

Por lo pronto al asiduo lector y a la respetable audiencia ya les quedó claro que Estelita, la de la luz, no llega a tiempo, es bien tranza, todo mundo se la quiere hacer gacha, que es medio extranjera, que a pesar de ser hermosa no vale la pena y que finalmente nunca llegará.

Falta ver quien asume la paternidad de la susodicha, tal vez alguno de los padres desconocidos, por que huerfanita no se puede quedar. A ver que dice la prueba de ADN.